Resbalón de pie, percance fue; resbalón de lengua, percance y mengua.


Resbalón de pie, percance fue; resbalón de lengua, percance y mengua.
Así aquel prócer, acreditado de cuclillo, que mientras aguardaba con otros dignatarios en la antecámara real, vino a quemarse por descuido la peluca en la llama de un velón, y como a tal punto apareciese el rey, exclamó éste revirando la nariz: «¡Uf! ¡Cómo huele a cuerno quemado!».

Diccionario de dichos y refranes. 2000.


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